Entre sacando algunas ideas
que J.Martí nos expone en las páginas tituladas “Nuestra América”, puedo decir
que el autor nos hace una invitación a valorar lo nuestro, lo que
verdaderamente es autóctono, y que nuestros antepasados lucharon con gran valor
y esfuerzo para que nosotros pudiéramos ver los frutos que ellos sembraron.
Pero la realidad en nuestros
días en relación a todo el esfuerzo que se hizo para que hoy pudiéramos
disfrutar de lo propio, de lo nuestro, de lo que verdaderamente nos pertenece y de lo cual deberíamos estar
muy orgullosos, se está viendo distorsionada, por una gran sombra que se nos ha
puesto en nuestros ojos y hemos querido tomarla; esa sombra de la cual hago
referencia es la gran influencia que han tenido los países europeos y los
Estados Unidos.
Bajo esa sombra, la cual
algunos han decidido colocarse para descansar, ha generado mucho desinterés e
incluso olvido por nuestra tierra, por nuestras costumbres y peor aún, por
nuestra propia autenticidad de poder formarnos y crear nuestras propias
trincheras de ideas, en las cuales podamos confiar para sacar lo mejor de los
nuestros, para no estar pidiendo que se nos de algo “ya hecho” que no alimenta
y no responde al orgullo que nuestros antepasados nos heredaron.
Por eso debemos empezar a
marcar la diferencia y empezar a valorar las riquezas de nuestros pueblos, ya
que como nos lo dice la lectura, “los
pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a
pelear juntos” esto con el fin de empezar a conocer de verdad nuestra
historia, nuestros esfuerzos y nuestras virtudes, para poder gritarle a los
extraños de nuestros pueblos que estamos orgullosos de nuestras raíces y que
las vamos a defender con amor para hacer memoria de las grandes hazañas que se
lograron,para que hoy gocemos de los que nos depararon nuestras
ascendencias.
Y en nuestros tiempos, al
seguir más de cerca las historias de otros pueblos, las cuales no influyen en
nuestro honor, se nos han desviado las fuerzas por luchar y querer exaltar la
historia de la cual si formamos parte y nos hace grandes, por eso es hora del
recuento y de la marcha unida, donde los países hermanos que se encuentran en
disgustos se den la mano y hagan las paces, para juntos encausarnos a defender
y a mantener con fuego vivo la cuna de donde hemos nacido y la cual nos quieren
arrebatar. Por eso, aquellos que no luchan y no tienen fe en su tierra no
tienen nada de valor, y comparándolo análogamente con la lectura se puede decir
que, “los sietemesinos sólo les faltara
el valor. Los que no tienen fe en sus tierras son hombres sietemesinos”.
Por eso es de resaltar la
valentía y el orgullo de todos aquellos que no se avergüenzan por ser nacidos
en América, y que no” reniega de la madre
que los crio “
Bibliografía
Martí, J. (2005). Nuestra América. Caracas,
Venezuela: Fundación Bilioteca Ayacucho.
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